domingo, 7 de febrero de 2016

El mundo destruido en que vivimos...

Aportacion de: Ben Ayala
Siempre he sido muy aficionado al ciclismo, otros deportes me agradan también, en el futbol, boxeo y otros he experimentado varias desilusiones.

Aunque nunca participe profesionalmente, algunos de mis deportes favoritos tienen aficionados que siguen sus actividades día a día, partido tras partido, encuentro tras encuentro.

Pero, ahora con la corrupción en el deporte, que abunda sin control, muchos de esos aficionados se refieren a su deporte favorito como una “fábrica de tristeza”.
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JUAN 16 [Audio]
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Apocalipsis 21 [Audio]

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El mundo destruido en que vivimos también puede ser una «fábrica de tristeza». 

Parece haber una provisión interminable de dolor y desilusión, ya sea por decisiones propias o por cuestiones fuera de nuestro control.

Sin embargo, el seguidor de Cristo tiene esperanza, no solo en la vida venidera, sino para el presente. 

Jesús dijo: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» (Juan 16:33). 

Hermanos, Hermanas; observemos que, sin minimizar las luchas o la tristeza que podamos experimentar, Cristo las contrarresta con su promesa de paz, gozo y victoria final.

En Jesús podemos hallar paz, y eso es más que suficiente para ayudarnos a hacerle frente a lo que debamos enfrentar.

Hermanos y Hermanas en Cristo; oremos:



Señor, no importa lo que se presente en el camino; ayúdame a confiar en ti y descansar en tus promesas.

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Ben Ayala

jueves, 4 de febrero de 2016

Cómo Vives tu Realidad ?... 3, 2, o 1 ?


Aportacion de: Ben Ayala
Unos obreros estaban picando piedras 
frente a un enorme edificio en construcción.

Se acercó un visitante a uno de los obreros y le preguntó:

-¿Qué están haciendo ustedes aquí?
El obrero lo miró con dureza y ásperamente 
le respondió:
-¿Acaso usted está ciego para no ver lo que hacemos? Aquí, picando piedras como esclavos por un sueldo miserable y sin el menor reconocimiento. Vea usted ese mismo cartel. Allá ponen los nombres de Ingenieros, Arquitectos, pero no ponen los nuestros que somos los que trabajamos duro y dejamos en la obra el pellejo.

El visitante se acercó entonces a otro obrero y le preguntó lo mismo, y este en tono resignado le 
respondió:
-Aquí, como usted bien puede ver, picando piedras para levantar este enorme edificio. El trabajo es duro y está mal pagado, pero los tiempos son difíciles, no hay mucho trabajo y algo hay que hacer para llevar la comida a los hijos.

Se acercó el visitante al tercer obrero y una vez más le preguntó lo que estaba haciendo. El hombre le contestó con gran entusiasmo:
-Estamos levantando un Hospital, el más hermoso del mundo. Las generaciones futuras lo admirarán impresionados y escucharán el entrar y salir constante de las ambulancias, anunciando el auxilio de Dios para los hombres. Yo no lo veré terminado, pero quiero ser parte de esta extraordinaria aventura.

***El mismo trabajo, el mismo sueldo, la misma falta de reconocimiento; una misma realidad.*** 

~~~Tres maneras distintas de vivirla: como esclavitud; como resignación; como pasión, aventura y desafío.~~~

Servir a Dios es ser parte de la mejor obra !…

Hermanos y Hermanas en Cristo, Reflexionemos:

En el pueblo de Dios suele pasar así; muchos trabajan con el deseo de ser reconocido y tener fama ante los demás, otros se estancan y se conforman si mirar más allá 
y sin creer que el propósito de Dios es mayor… 

Pero otros estan dispuesto y convencidos a marcar la diferencia, entendidos que la mayor recompensa y galardón 
viene de la mano de Dios.
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Hno. Benjamin Ayala

jueves, 28 de enero de 2016

Ayuda que ningún mortal puede brindar.


Aportacion de: Ben Ayala
Como padre de hijas e hijos de variadas edades, suelo, como es lógico, ser susceptible al pánico.
Al estar alejado geográficamente y separado emocionalmente de todas y todos, cuento con la bendición del Todopoderoso de que su Madre se encuentre en cercana proximidad geográfica, emocional y quizás espiritual.
Mi pánico se deriva de la preocupación muy profunda que existe de que el pasado se repita y de que todos mis hijos e hijas marchen en su vida felices y prósperos siempre obedeciendo fielmente a Dios.
Su Madre podría ser un gran recurso para que mi preocupación se elimine, pero, no estoy muy seguro de que ella le sea fiel a Dios.
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Salmo 18 (Audio)
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Su Madre podría ser un gran recurso, pero leer los Salmos me hace recordar con cuánta frecuencia necesitan la clase de ayuda que ningún mortal puede brindar. 

En el Salmo 18, David corría gran peligro. Con miedo, cerca de la muerte y angustiado, clamó al Señor.
Podía decir «te amo, oh Señor» porque entendía que Dios era su fortaleza, roca y libertador (vv. 1-2). 

El Señor era su escudo, salvación y castillo. Tal vez no comprendamos la alabanza de David porque no hemos experimentado la ayuda de Dios. 

Quizá buscamos primero a alguien que gravita cerca de nosotros, antes de pedirle al Señor que nos aconseje y ayude.

Sin duda, Dios coloca personas en nuestra vida que nos ayudan y consuelan. Pero no nos olvidemos de orar, ya que Él nos oye. 

Cantemos como David: «Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos» (v. 6). Cuando acudimos al Señor, nos unimos al cántico del salmista y nos gozamos porque Dios es nuestra roca, fortaleza y libertador.
La próxima vez, antes de actuar o interactuar con el mundo, acuérdate de orar.

Oremos:
"Querido Señor, ayúdame a recordar que tú eres mi libertador y que siempre oyes mi clamor." ... Amen

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Ben Ayala