viernes, 20 de mayo de 2016

No hay condenación para los que están en Cristo Jesús.

Aportacion de: Ben Ayala
Hace más de 2000 años
 la figura más controversial de la historia nació en un pesebre. 

Todos hemos escuchado esta historia. 

Dios, hecho hombre, se sacrificó para pagar los pecados del mundo y por ese sacrificio ya no estamos separados de Dios y Su bondad.

Estábamos condenados por el pecado, separados de Dios y teníamos cortas las riquezas de Sus bendiciones. 

Pero por el gran amor de Dios, Él mismo se cubrió de humanidad y vino a la tierra como un simple hombre, Jesús. 

Vivió entre nosotros y se sacrificó a sí mismo, todo por Su gran amor. 

El costo de nuestro pecado fue Su vida, y Él dio su vida para que por medio de Él recibiéramos la salvación.

Juan 3:16, una de las escrituras más famosas, ilustra esto: "Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Jesús se convirtió en el puente entre la humanidad y Dios para que podamos tener relación con el Padre. 

Él es nuestro Salvador, nuestro Sanador y nuestro Amigo.

  • Jesús vino para que tengamos una vida abundante. 
  • Jesús vino para cargar nuestras debilidades, nuestras enfermedades, nuestro dolor, para que podamos caminar en total libertad, paz, poder y propósito.

Jesús es más que un personaje histórico o un gran maestro que vivió alguna vez. 

Él ha conquistado la muerte para que tengamos vida. 

No tenemos que ganarnos su amor ni la salvación, es un regalo gratuito, disponible para todo el que cree. 

Jesús quiere tener una relación personal con nosotros. 

Todo lo que tenemos que hacer 
es recibirlo por fe e ir a Él tal como somos.

  • Bautismo en agua

Una vez que toma la decisión de seguir a Cristo, le animamos a tomar el siguiente paso de fe: el bautismo en agua. 
El agua en sí no es especial, pero simboliza que ya ha sido enterrado el viejo hombre, y resucitado en Cristo para caminar en Su poder, propósito y amor. 

  • Una Vida nueva en Cristo
Ahora que ha tomado la decisión más importante de su vida, es importante hacer algunos cambios para seguir bien con Cristo. 

Primero, haga de hoy un día de nuevos comienzos, ¡y no mire más para atrás! 
Sepa esto: Dios le ha perdonado y ha olvidado su pasado y tiene un futuro brillante para usted. 
Romanos 8:1 dice que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús. 
Cuando las voces de condena te recuerden tu pasado, no olvides que Dios ya no recuerda tu pecado. 
La Palabra de Dios dice que tan lejos como es el este del oeste, están tus pecados de la memoria de Dios.

Segundo, dénos un año de su vida y comprométase con la Iglesia TBM-Missions que es donde podrá crecer su fe. 
Rodéese de otros creyentes y amigos que le animarán en esta nueva vida que emprende. Le animamos a traer a sus amigos para que ellos también puedan aprender y crecer en su fe igual que usted.

Finalmente, le animamos a involucrarse en los Estudios Bíblicos que es donde aprenderá los fundamentos de lo que es caminar con Dios. Únase a nosotros y descubra las hermosas promesas y bendiciones que Dios tiene para Sus hijos.
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Bienvenidos !
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jueves, 19 de mayo de 2016

Señor, ayúdame a servirte donde estoy ahora.


Aportacion de: Ben Ayala
Era ya el mediodía. Jesús, cansado del largo viaje, descansaba junto al pozo de Jacob. 
Sus discípulos habían ido a Sicar a comprar comida. 
Una mujer salió de la ciudad a buscar agua… y encontró al Mesías. El relato nos dice que, de inmediato, ella se volvió para invitar a otros a ir y escuchar a un hombre que le había dicho todo lo que ella había hecho (Juan 4:29).

Los discípulos regresaron y, cuando instaron a Jesús para que comiera, Él les dijo: «Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra» (v. 34).

Ahora, mi pregunta es esta: 

¿Qué obra había estado haciendo Jesús? 
Solamente había estado descansando y esperando junto al pozo.

Esta historia me anima enormemente porque sufro de limitaciones físicas. 

Este pasaje me dice que no tengo que andar apurado por todas partes, preocupándome por descubrir y llevar a cabo la obra del Señor para mí. 
En esta etapa de mi vida, puedo descansar y esperar que Él traiga su trabajo adonde yo estoy.

Del mismo modo, tu pequeño apartamento, tu cubículo en el trabajo, tu celda en la cárcel o tu cama de hospital pueden convertirse en un «pozo de Jacob», donde descansas y esperas que el Señor te utilice. 


Me pregunto a quién pondrá hoy delante de ti.
Oremos:
"Señor, ayúdame a verte en cada área de mi vida 
y a servirte donde estoy ahora, Amen"



Si quieres un campo para servir, 
mira a tu alrededor.
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miércoles, 18 de mayo de 2016

«Yo soy el pan de vida». —Jesús


Aportacion de: Ben Ayala
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Memoricé el "Padrenuestro" cuando iba a la escuela primaria. 

Cada vez que decía la frase «el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy» (Mateo 6:11), no podía evitar pensar en el pan que Don Rafa, mi padre, fabricaba y que pocas veces teníamos en mi casa. 

Solo cuando mi padre volvía de trabajar, a veces había pan. 

Por eso, orar a Dios por pan para todos los días era muy importante para mí.

¡Qué interesante me resultó estudiar mas a fondo, años después, el librito llamado Biblia! 

Sabía que hablaba del "Padrenuestro", pero que no podía referirse al pan de la panadería

Al leerla con regularidad, descubrí que este «librito», lleno de pasajes de la Palabra de Dios, es alimento espiritual para el alma.

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Fue alimento espiritual lo que María prefirió cuando se sentó a los pies de Jesús a escuchar atentamente sus palabras (Lucas 10:39).

Mientras Marta se preocupaba de la comida material, su hermana dedicó tiempo para estar cerca de su invitado, el Señor Jesús, y escucharlo. 
Que nosotros también apartemos tiempo para esto. 
Él es el pan de vida (Juan 6:35) y nutre nuestra alma con alimento espiritual. 
Él es el pan que satisface.

Hermanos y Hermanas, oremos:
"Señor, me siento a tus pies porque quiero aprender de ti. Mi corazón está abierto para escuchar lo que me dices en tu Palabra, Amen"
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Mi Padre Rafael Ayala Silva (QEPD)